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Sobreviviente de la persecución del fundamentalismo islámico, historia que contó a cabalidad en su anterior libro Joseph Anton, Salman Rushdie ha vuelto con una novela que seguramente, y roguemos que sea así, no volverá a poner en peligro su vida, pero que más allá de ello parte de una premisa sumamente interesante.


Dos años ocho meses y veintiocho noches, salman rushdieTitulada Dos años, ocho meses y veintiocho noches, se trata de una novela surrealista, o quizás hiperrealista, donde lo científico y lo mágico, así como la razón y el misticismo, antagonizan creando una historia protagonizada por personajes mitológicos,
similares a los superhéroes modernos, en contextos marcados por las fuerzas sobrenaturales, presentados primero en el siglo XII aunque posteriormente trasladados al futuro. La obra está salpicada además de momentos hilarantes.

Rushdie rinde entonces un homenaje a Las mil y una noches, que no son más que Dos años, ocho meses y veintiocho noches, así como a otros artistas que lo han influenciado como Bórges y Kafka, pero también personajes de otras ramas artísticas como Goya.

Como en Las mil y una noches, en Dos años, ocho meses y veintiocho noches hay genios que conceden deseos. Al momento de preguntarle a Rushdie qué pediría de toparse con uno dice que nada, que no cambiaría ni un ápice lo que fue su vida y que hay que tener mucho cuidado con lo que se pide. “Quizás no ser calvo” comenta entre risas, algo que a todas luces le es innecesario, ya que si algo ha dado de que hablar a los tabloides británicos es su capacidad, siendo calvo, bajo y un poco esférico, de casarse y codearse con espectaculares mujeres.

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