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Las sorpresas vienen de golpe. Sean buenas o malas. Como la música está llena de estas experiencias, no podemos dejar pasar esa obra que aún nos mueve por lo tremendamente cautivadora. Estamos hablando de lo más reciente de Blood Orange: Freetown Sound.

El sonido de la calle y el envolvente piano moldean el ambiente del primer tema: By Ourselves. Un gospel relajante, donde un coro celestial se ve irrumpido por el sampleo de la voz de la poeta Ashlee Haze, con sus versos rapeados y feministas. De pronto salta el inesperado diálogo entre dos poderosos saxos (tenor y alto). Ya esta pieza invita a escuchar la siguiente no menos acogedora: Augustine, puro pop soul que recuerda algo de Prince. Y es que todo el álbum pareciera estar inspirado en este músico y en Michael Jackson. Eso sí, se respira el synhpop de los 80, mezclado con soul, funk, sonido disco, rap y toques de jazz. Todo va guiado por el mágico piano del británico Blood Orange, Devonté “Dev” Hynes.

El disco es tan arrebatador que comenzamos por hablar directamente acerca de él, antes que de su autor, quien goza de una reconocida trayectoria. Sobre el pianista, cantautor y productor hay bastante información. Así que sólo hablaremos de esta producción de la nueva etapa de Hynes.

Freetown Sound vendría siendo el tercer disco de Hynes, como Blood Orange, el cual sigue el camino synthpop, soul y R&B de su predecesor: Cupid Deluxe, otro trabajo que dio de que hablar. Pero para muchos críticos, el nuevo material hasta lo supera, y es lo menos que se espera de un artista cuando sabemos que es un maestro. En el caso del músico inglés, es un prestidigitador del sonido pop, un encantador con sus teclas y, finalmente, una referencia ineludible de la música pop del siglo XXI.

Su voz flota y hace que viajemos en la frescura del soul que nos inunda a través del piano balsámico. Es este instrumento el hilo conductor de todas esas historias de injusticias, racismo, sexismo y demás problemas sociales que Hynes nos cuenta junto a una variedad de invitados (Ava Raiin, Empress Of, Ian Isiah, Nelly Furtado, Zuri Marley y muchos más). Es un disco lleno de negritud desde una visión actual de la música.

“Acabo de terminar de hacer un álbum sobre mi vida, mi crianza siendo negro en Inglaterra y en Estados Unidos. Mi mudanza a ese país a los 21, la misma edad con que mi madre se trasladó desde Guyana a Londres, y mi padre desde Sierra Leona”, palabras de Hynes en un comunicado de prensa. Y prosigue: “El nombre del disco se toma de Freetown, la ciudad donde nació mi padre”.  Otra razón que le inyecta el sentido afro a este álbum. Es una búsqueda a las raíces del mismo autor, y qué más que el soul, R&B, gospel y funk para expresar todo ese sentimiento en armonías.

“Para mí, este es el disco con más alma, pero de verdad. Los relatos están escritos con el estómago y hacen un todo impecable. Musicalmente siempre me ha gustado Blood Orange, pero siento que esta es su mayor obra hecha hasta ahora, donde realmente podemos escuchar quién es el intérprete y cuál es su esencia. Aparte de eso, encuentro que está bastante más pensado que los anteriores, con más ojo en los estilos, en invitados y producción”, nos comentó Bárbara Carvacho, periodista musical chilena, escritora en POTQ Magazine, Noyse, entre otros medios.

En cuanto a la mirada retrospectiva, la comunicadora dijo: “Me encantó imaginarme a un Will Smith siendo El Príncipe del Rap. Pensar en los Jackson es inevitable. Supongo que es parte de los guiños más estadounidenses que descubrió Hynes cuando salió de Europa”.

Mientras que Balooni, melómano y crítico musical colombiano, autor del blog El Amarillo, -de los primeros en reseñarlo-, considera que la placa “está ganando varios significados. Por un lado, es un claro y muy buen disco de revival ochentero con la limpieza del sonido contemporáneo. Por otro lado, creo que el productor ha conjurado muy bien los ambientes políticos que, más que protesta, parecen una manifestación de presencia, el hecho de decir ‘soy negro y aquí estoy’ resulta muy actual y necesario en el 2016. Si a esto sumamos el hecho decir ‘soy mujer y aquí estoy’ o ‘soy queer y aquí estoy’, estamos ante una obra redonda que concilia varias temáticas con excelentes recursos estéticos y conceptuales”.

Blood Orange - Live

Y en cuanto al contenido político y social, Balooni refirió: “El disco tiene muchos interludios que dan fe de esto, discursos, poemas, intervenciones que hablan del rol de la mujer, de la mujer negra y su identidad (By Ourselves); del comportamiento de una comunidad y del orgullo de ser negro, de una movida particular que puede mover el mundo (With Him)”.

Freetown Sound es una obra que nos habla de un contexto histórico preciso a partir de un enfoque musical actual, con referencias del pasado, sin caer en la mera nostalgia hacia una época. Tanto Carvacho como Balooni piensan que es una producción honesta y, en el fondo, eso cuenta mucho. Que un artista muestre lo que siente, y logre transmitir y conectarse, es un paso importante para considerar su trabajo como algo valioso.

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