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comercial puerta fría

El comercial a puerta fría despierta en mí reacciones encontradas. Por un lado pienso que son cómplices de una burda estafa y por otro creo que son fruto de la desesperación en tiempos de crisis. ¿Existe algún desempleado que no haya terminado en una reunión donde captan estos personajes? Si eres egresado de alguna carrera que tenga que ver con comunicación o marketing las posibilidades suben casi al 100%. En estas convocatorias abundan expresiones como “independencia económica”, “sueldos fijos” o “sé tu propio jefe”, todas sumamente efectivas para captar la atención de gente desesperanzada y frustrada. Porque, no nos engañemos, nadie llega a esas reuniones porque esté en una situación óptima. Es un poco como llegar a una convocatoria de Herbalife.

¿Cuántas veces no han tocado a tu timbre en las mañanas? ¿Cuántas veces no ten han ofrecido una “oportunidad de oro” para pagar menos en servicios básicos como la luz, el gas o el agua? ¿Te han tocado más bien los que venden seguros o piden colaboraciones para ONG’s fantasmas? Déjame comentarte un poco cómo fue el viaje de estos personajes, desde el momento que fueron reclutados hasta que su dedo llegó a tu intercomunicador.

En la reunión de captación, donde muchos aparecieron engañados o sin saber muy bien de qué iba el encuentro, hubo un alto porcentaje que huyó a los pocos minutos de darse cuenta de la temática de la convocatoria. Sin embargo, una pequeña fracción un poco más ilusa, decidió quedarse. Hacer el “recorrido de prueba” casa por casa para ver qué tal, en fin nada se pierde. Al momento que dijeron que el pasaje en metro, que además era para una zona aledaña de la ciudad, te lo pagabas tú mismo otra cantidad inició la retirada. Pero aún así quedaron algunos. Se hizo el recorrido, se terminó la sesión y los últimos dijeron: Aquí no vuelvo. Pero hubo alguien que sí volvió, asumió el reto.

Ese que decidió emprender el recorrido al poco tiempo entenderá de qué va la pirámide de la cual forma parte. Pongamos ejemplos. En el caso del comercial a puerta fría que trabaja con servicios públicos, siempre te ofrecerá, palabras más palabras menos, desasociarte de tu compañía actual y suscribirte a una nueva con mejores precios. Otros sostendrán que pueden unificarte los servicios, agua, luz y gas, en una sola factura reduciendo considerablemente los pagos. Lo que al poco tiempo se dará cuenta este comercial a puerta fría será que aquellos que caigan en la trampa no sólo no pagarán menos, sino que muchas veces tendrán que invertir en un costoso “mantenimiento” para iniciarse. Claro está que antes habrán firmado una clausula de permanencia, en letra muy pequeña,  que dice que si abandonas el plan antes de 18 meses tendrás que pagar una cuantiosa multa. Ese inocente comercial a puerta fría, que está motivado, que quiere esquivar esa crisis rampante, sabrá muy pronto que son los viejos, pensionados de la tercera edad, las clientes más sencillos, porque usualmente firmarán lo que sea para que los dejen en paz, para que les permitan volver a su vida, para acallar de una buena vez ese que llegó a su puerta con una cháchara incomprensible sobre oportunidades y rebajas.

Pronto ese comercial a puerta fría entenderá que está en la parte más inferior de la pirámide y que el dinero de verdad está en reclutar nuevos incautos para relevarlo de su puesto, cuyas comisiones de venta tendrán que compartir con su superior directo. Se enterará probablemente, gracias a algunos de estos reclutas nuevos, que aún cuando pensaban que estaban trabajando para Endesa, Agbar o Fenosa, el día que un cliente decidió llamar a la compañía para cerciorarse de que efectivamente estaba tomando la decisión correcta, todas estas corporaciones negaron rotundamente su participación en dicha estafa aduciendo que son compañías externas las que se encargan de esos menesteres. Eso sí, nunca te dirán que son ellos los más beneficiados del timo. Porque puede que el comercial no esté trabajando contratado por ellos pero en el fondo sí lo hace para beneficiarlos a ellos.

Eso es el comercial a puerta fría, una víctima que termina por convertirse en victimario. Un personaje que no sólo te molesta tocando tu timbre en la mañana sino que pertenece a una máquina gigantesca de estafa y timo, amparada por la ley y beneficiaria de las grandes corporaciones. Alguien que llegó a tu puerta sin ser invitado, ofreciéndote cosas que no necesitabas o servicios que ya tenías y por los cuales pagabas menos. Nunca les creas, tocaron tu timbre para robarte.

Diego Penzo

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