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Heredero de una inmensa fortuna familiar, junto a una colección de arte de varios millones de dólares, Dash Snow huyó de la vida fácil para convertirse en un artista de los bajos fondos, un Baudelaire neoyorquino, sin dinero, obsesionado con las drogas, el sexo y la autodestrucción.

Abandonó su hogar durante la adolescencia para sumergirse en el submundo urbano, donde gira la mayor parte de su obra, que quedó retratada en Polaroids.

En 2006 el periódico financiero The Wall Street Journal lo calificaba como uno de los diez mejores artistas emergentes de los Estados Unidos, con lo que logra que sus obras sean expuestas en museos de todo el mundo como el Nicole Kragsbrun o The Royal Academy de Londres.

Dash Snow falleció el 24 de julio de 2009. Fue encontrado muerto en una habitación del hotel Lafayette House en el East Village de Nueva York. En el lugar, los detectives encontraron dos latas de cerveza, una botella vacía de ron, 13 papeletas de heroína y tres jeringas usadas. Sobredosis. Murió como vivió, con la misma sordidez que caracterizó su arte.

Estas son algunas de sus obras.DASH_21

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