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“Nadie tiene muy claro para qué sirve el arte”, afirma Brian Eno. “Una vez que lidias con los problemas de mayor dificultad, como ganarse la vida, lograr que los aviones vuelen o los trenes lleguen a tiempo, ahí es que puedes tener acceso al arte. Como una suerte de postre al final de la cena”, agrega.

“Yo quiero convencerlos de que esa no es la manera cómo funciona”, dice. “La única forma de seguir cooperando y trabajando juntos como sociedad, como la comunidad mundial que somos, es a través de la cultura y las artes”, asegura, sosteniendo que ambos son canales decisivos para mejorar el mundo.

Esta idea encierra la esencia de la charla inaugural que dio el legendario productor Brian Eno con motivo de Sonar+D, el congreso internacional organizado por Sónar sobre la transformación digital de las industrias creativas para potenciar el talento, el intercambio de conocimiento y las oportunidades de negocio.

Brian Eno Sonar+D

“Los cuentos de Charles Dickens fueron trascendentales en la humanización de la clase obrera británica. Gracias a la popularidad de sus historias, las clases más altas empezaron a entender a los estratos más bajos de la sociedad, a verlos como seres humanos iguales que ellos”, ejemplifica Eno. “Lo mismo ocurrió con la publicación de «La cabaña del tío Tom» de Harriet Beecher, que cumplió el mismo papel frente a los esclavos en Estados Unidos, fungiendo como punto de inflexión en el movimiento abolicionista”.

Por eso las artes deberían estar al mismo nivel en los sistemas educativos que los denominados STEM en inglés: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Y es que, según el productor de agrupaciones tan legendarias como David Bowie, Talking Heads y Devo, “si observas a los niños, ellos juegan todo el tiempo, pero: ¿qué hacen mientras juegan?, imaginan. Tratan de entender cómo se sienten otras personas sobre ciertas cosas. Así que los niños muchas veces aprenden, a través del arte, pretendiendo ser adultos”.

Eno considera un error que se relegue el arte a un segundo plano en los sistemas pedagógicos mientras “en países como Inglaterra sólo se enseña cómo pasar los exámenes. Eso no es educación. El sistema se basa en recopilar notas y títulos. Hoy en día es posible graduarse en la universidad y no saber una mierda”.

Individuo y comunidad

La ponencia de Eno no partió hablando de temas culturales o musicales, sino enfocándose más bien en áreas como economía y libertades individuales, si bien a los pocos minutos prometía: “Ya llegaremos al tema de la música”.

Por un lado, cuestiona los valores dominantes en la actualidad “orientados hacia los resultados económicos inmediatos y las libertades individuales, ya que existe una idea de que los individuos son la fuerza que impulsa la sociedad y no las comunidades”. Y, si bien Brian Eno no le resta importancia a la libertad individual, destaca el valor de la conexión entre seres humanos, así como sus puntos de confluencia.

Brian-Eno-Sonar-2016

“El arte es donde nos encontramos, en donde solemos estar de acuerdo”, establece. “Todos somos muy diferentes, eso es innegable. ¿Cómo podemos entonces cooperar para producir cosas tan complicadas como las que construye el ser humano? Los sistemas de transporte, judiciales y educativos vienen de algún tipo de consenso social”.

Música popular

Finalmente, Brian Eno presenta al rock and roll y a la música pop en general como un importante conducto para generar ideas y opiniones. “La música popular parte desde los estratos considerados marginales en su tiempo: negros, judíos, irlandeses, etc. Gente que no pertenecía a las estructuras de poder en la sociedad que se desenvolvía”.

Por ello rechaza el carácter elitista de la música clásica, mucho más jerárquico y competitivo. Además de presentarlo como un rubro en el que el público es un mero espectador ante la experiencia. No participa, no baila, no canta ni interactúa. No obstante, esto es discutible. Basta haber presenciado, por ejemplo, a Herbert Von Karajan dirigiendo la “Marcha Radetzky”.

Brian Eno Sonar+D

“Una de mis bandas preferidas es Velvet Underground. Sin embargo, estoy seguro que jamás hubiesen superado una audición de talento”, ilustra.

“El rock y la música popular no vienen de arriba sino de abajo. No es un accidente que las principales revoluciones en lo que se refiere a géneros y sexualidad han ocurrido en los últimos cincuenta años, porque ha habido una cantidad de contenido abrumadora sobre ello en el arte, pero sobre todo en la música popular. Un ejemplo es David Bowie. Ha habido todo un debate sobre cómo puede ser la gente, sobre lo que está permitido en los cánones sociales”. Incluso llegó puntualizar con uno de los artistas que encabezó el festival Sónar: Anohni, “un excelente ejemplo de alguien que sigue trayendo ese tema a la palestra”.

“¿Cómo podemos seguir generando estos debates? A través del arte, ya que muchas de nuestras impresiones sobre ciertos temas son formadas por nuestras experiencias culturales”, explica.

“Por eso”, advertía a modo de clausura a un heterogéneo público donde había programadores, músicos, desarrolladores, periodistas, productores, curiosos y artista en general, “es tan importante lo que ustedes hacen. Esa es la razón por la que hacemos lo que hacemos”.

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